La enseñanza de la Literatura exige hoy la necesidad de cambios pedagógicos que justifiquen su inclusión en un programa educativo.
Si es aprendizaje de la misma se centra exclusivamente en poseer unos determinados conocimientos históricos sobre autores y textos, no necesitamos ningún tipo de innovación tecnológica. Si por el contrario, la concebimos como una actividad sí podemos proceder a buscar nuevos caminos y nuevas tecnologías.
Por lo tanto, debemos pasar de un concepto de Literatura como adición de conocimientos estáticos a una idea de Literatura como experiencia, como un espacio de experimentación dinámico.
La enseñanza de esta asignatura se desglosa en tres grandes preguntas: qué enseñar, para qué y cómo enseñar. La Literatura debe fomentar la afición a la lectura, el placer de leer textos literarios y formar lectores activos, participativos y productivos. Esta última afirmación abarcaría los dos primeros interrogantes que nos llevan a reflexionar sobre el última, sobre cómo enseñar, es decir, ¿con qué estrategias podemos conseguir que los alumnos se conviertan en seres activos, participativos y productores?
Las nuevas tecnologías nos abren las puertas para nuevas innovaciones y desafíos pedagógicos. En la actualidad, la Literatura y los textos ya no se publican solamente a través de la imprenta, su enseñanza se ha abierto hacia los medios audiovisuales (cine, televisión) video (radio, CD) y digitales (PC, Internet). Debemos analizar estos medios según su relevancia escolar y social valorando sus fines educativos curriculares y sociológicos con el objetivo de desarrollar modelos para una aplicación y una enseñanza crítica e innovadora.


Foto: María del Huerto Heredia Zazzarini
Lugar y fecha: Orán, 1 de Octubre de 2012


